[Reseña] Lima Gris N.º 19

Hace un tiempo salió la edición de la revista Lima Gris N.° 19, y quisiera compartir con ustedes su contenido. Esta edición trae lo siguiente:

(i) La “milagrosa” entrevista –por lo difícil de concretar– al irreverente pintor Luis Palao, quien comparte con José María Arguedas la revalorización del indio, del campesino, y en la que expone su particular perspectiva sobre la vida, su eterno sedentarismo y el arte de dibujar;

(ii) una breve crónica, elaborada por Eloy Jáuregui, de la visita de María Kodama, viuda de Borges, a Lima en el 2012, para presentar el “El Atlas de Borges”, la exposición fotográfica de los viajes junto con el escritor argentino;

(iii) la transcripción de la conferencia “El gaucho y la literatura” de Borges, que se llevó a cabo en el recinto del Concejo Deliberante de la ciudad de Azul, en julio de 1968;

(iv) la primera parte del ensayo titulado José María Arguedas y el Nuevo Perú, de Luis Fernando Cueto, donde trata sobre aquella pretensión del indigenista de querer abarcarlo todo y que va de menos a más, a lo largo de su producción literaria; y

(v) el ensayo El culto a la pasión en el Tirant lo Blanc de Joanot Martorell, de Angelo Alcázar, para quien, en la relación entre Tirant y la princesa Carmesina, protagonistas de Tirant lo Blanc, esta obra proporciona una visión más humana y erótica (contraria a la moral cristiana), que las demás obras de caballería de la época.

¡Les deseo una muy buena lectura!

¡Feliz Día del Libro!

Uno de los libros que más disfruté leer el año que pasó es de autoría del mexicano Gabriel Zaid. En Los demasiados libros escribe bellísimos ensayos sobre el universo del libro, la imposibilidad de que una conversación oral lo supere (tal como hubiera deseado Sócrates), el proceso de creación, la imposibilidad (obvia) de poder leerlos todos, y otros temas interesantes. Pero es, sobre todo, una invitación a leer. Y a asumir el papel de ignorantes permanentes, conscientes de que nunca dejaremos de serlo.

Un fragmento donde invita a los lectores a asumirse de ese modo es el siguiente:

«¿Y para qué leer? ¿Y para qué escribir? Después de leer cien, mil, diez mil libros en la vida, ¿qué se ha leído? Nada. Decir: Yo solo sé que no he leído nada, después de leer miles de libros, no es un acto de fingida modestia: es rigurosamente exacto, hasta la primera decimal de cero por ciento. Pero ¿no es quizás eso, exactamente, socráticamente lo que los muchos libros deberían enseñarnos? Ser ignorantes a sabiendas, con plena aceptación. Dejar de ser simplemente ignorantes, para llegar a ser ignorantes inteligentes» (p. 11).

¡Feliz Día del Libro, lectores y lectoras! Para desconectarnos de este mundo loco y seguir manteniendo la cordura.

Referencias bibliográficas:

Zaid, Gabriel, 2010: Los demasiados libros. Barcelona: Debolsillo.

[Reseña] Vizcarra, de Martín Riepl

Vizcarra (2019), de Martín Riepl (Lima, 1981), es el perfil del exmandatario Martín Vizcarra, construido a base de voces conocidas y anónimas, de familiares, amigos, políticos y opositores, quienes han seguido de cerca su trayectoria personal y política. Este método que apela a una mixtura de voces tiene la ventaja de ofrecer un retrato personal bastante aproximado al verdadero.

Este libro nace de una necesidad. Busca indagar acerca de quién es el personaje que se encuentra próximo a asumir la Presidencia de la República luego de la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski (PPK), y que congrega las esperanzas y expectativas de todo un pueblo. Y a su vez, procura develar las motivaciones, anhelos y ambiciones de este –por ese entonces– semidesconocido personaje de la política capitalina.

A lo largo de sus páginas se cuentan aspectos relacionados a la niñez de Vizcarra, su grupo de amigos de colegio denominado Los Kalamazo, su breve paso como bombero en Moquegua, sus inicios en la política, la derrota sufrida como candidato al Gobierno Regional de Moquegua en la lista del APRA, su intervención en el «Moqueguazo», su paso por el Gobierno Regional de Moquegua de la mano del movimiento Integración Regional por Ti, las conversaciones previas para ser incluido en la plancha presidencial de Peruanos por el Kambio, el trato distante que recibió de la «marea blanca» (los inversionistas y empresarios) y de los políticos cercanos a PPK, el resentimiento que le guardó Vizcarra a Bruno Giuffra luego de su renuncia a la cartera de Transportes y Comunicaciones, el ostracismo temporal en la embajada de Canadá, su posterior retorno al país y la relación tirante con el fujimorismo.

Pero también se sintió marginado cuando, en las reuniones con PPK para discutir las problemáticas gubernamentales, los presentes comenzaban hablando en español para luego, poco a poco, optar por el inglés, una especie de lengua franca ininteligible para el moqueguano. Esto evidentemente lo incomodaba. No lo hacían formar parte de las discusiones de Estado y se sentía excluido.

Por otro lado, al parecer, la decisión que tomó PPK de enviar a Vizcarra muy lejos de su círculo de colaboradores fue motivada por un comentario del entonces congresista Mauricio Mulder, quien le recomendó mantenerlo lejos de él. Ante ello, PPK le ofrecería a Vizcarra diversas embajadas, todas muy distantes –entre ellas, la de Canadá que fue la que finalmente eligió– para lograr su cometido.

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[Reseña] El abogado del mañana, de Richard Susskind

El abogado del mañana (Tomorrow’s lawyers), del inglés Richard Susskind, ofrece una mirada provocadora y desafiante al futuro de la abogacía, principalmente a cómo se ejercerá el derecho en los despachos de abogados y departamentos jurídicos de las empresas durante los próximos años.

De acuerdo a las tendencias actuales, el autor pronostica nuevas fórmulas para afrontar los casos judiciales (de-lawyering, off-shoring, leasing, etc.), la aparición de nuevas profesiones jurídicas (analista de procesos jurídicos, director de proyectos jurídicos, gestor de riesgos jurídicos, etc.), nuevos empleadores (consultoras globales, externalizadores de procesos jurídicos, proveedores de servicios jurídicos online, etc.) y nuevos procedimientos y modos de solucionar los conflictos (audiencias virtuales, tribunales online, mediación online, Online Dispute Resolution), y el abogado debe estar preparado para adaptarse al cambio y no sucumbir ante los nuevos requerimientos que exigen otorgar –cada vez más– un mayor valor a los clientes por un menor precio.

De igual manera, en el libro se indica que el modelo tradicional de negocio de los despachos de abogados –que se apoya en una amplia base de abogados júnior que cobran por hora– se extinguirá como consecuencia de la aparición de métodos más eficientes para prestar servicios jurídicos y tecnologías disruptivas; por lo tanto, se necesitarán, cada vez menos, este tipo de abogados. Por eso se recomienda a los nuevos abogados que opten por aquellos despachos de abogados que sean sensibles ante los cambios para poder hacer línea de carrera en dichas empresas.

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«No soy una muchacha que no sabe pelar habas»

Por David Ibarra

La mamita pela las habas mientras me conversa. No lo hace ni lento ni rápido. Compruebo que su memoria procedimental sigue intacta, a pesar del Alzhéimer. Alterno entre escucharla y hojear un libro, aunque no logro concentrarme en este último. Algunos minutos después me avisa que terminó. Mi desconfianza me gana. Quiero comprobar que todas las habas han sido peladas. Receloso, presiono las cáscaras con mis dedos. Trato de abarcar toda el área de cáscaras. Con disimulo. De pronto, la noto disgustada. Siente que he atacado su dignidad. «No soy una muchacha que no sabe pelar habas», me dice. Me rio, avergonzado. Así descubro que también conserva su severidad de antaño.

Q.E.P.D. Michele Taruffo

Justo ayer, muy de madrugada, leía con atención un ensayo que aparece en Páginas sobre justicia civil, ignorando por completo que su autor, quien dedicara gran parte de su lucidez al estudio de la ciencia procesal, partiría de este plano común pocas horas después. No pude evitar derramar algunas lágrimas.

Constantino Carvallo, en una entrada de su libro Diario educar, refleja con fidelidad la actitud que tienen los maestros hacia sus discentes: «No podemos educar sin tener fe en el futuro, sin creer que ese niño [y por extensión, el hombre] puede ser mejor. La apertura a la esperanza, es según un pensador “la enfermedad orgánica del profesor”»[1]. Ese es el derrotero que asume quien adopta la enseñanza como forma de vida.

En lo sucesivo, seguiremos leyéndolo y disfrutando de su agudeza e ingenio, profesor Michele Taruffo. Deja un inestimable legado.

Descanse en paz.

Sin duda, peor año que este no habrá en mucho tiempo.


[1] Carvallo, 2018, p. 35.

Referencias bibliográficas:

Carvallo, C. (2018). Diario educar. Lima: Debolsillo.

Nuestra constitución inactuada

Por David Ibarra Delgado

Piero Calamandrei, uno de los defensores de la legalidad como límite de las libertades, criticaba la situación por la que atravesaba Italia durante los primeros años de vigencia de la Constitución de 1947. Principalmente, sus críticas se centraron en la actitud que tomó el parlamento, quien, una vez que asumió sus funciones, no se preocupó por cumplir con los mandatos impuestos por el constituyente: emitir las normas de desarrollo constitucional. De esta manera, no pudo entrar en funcionamiento la Corte Constitucional –el equivalente al Tribunal Constitucional peruano–, el Consejo Superior de la Magistratura, la descentralización hacia las regiones, etc. A este periodo lo llamó «inmovilismo constitucional», «incumplimiento constitucional» y «obstruccionismo de mayoría».

Calamandrei no era ingenuo. Desconfiaba del manejo del poder en todo ámbito y lo pudo constatar después con las acciones que tomaron el parlamento, la policía y la Administración Pública. En un párrafo que denota mucha amargura, dice lo siguiente:

«[…] no se sabe qué admirar más, si la ingenuidad (si es que la hubo) con la que aquella [aquí se refiere a la Asamblea Constituyente] confió en la lealtad constitucional del futuro parlamento, o la desenvoltura con la que el parlamento que siguió a la Constituyente demostró no querer tomar en serio (es la frase exacta) las prescripciones de esta. El periodo legislativo que va del 18 de abril de 1948 al 7 de junio de 1953 pasará a la historia como el quinquenio del incumplimiento constitucional. Y para precisar mejor los rasgos de tal incumplimiento habrá que concluir (según se verá) que fue en gran parte un incumplimiento querido, o sea, doloso, como se diría en lenguaje civilista».[1]

Ahora bien, esta interpretación arbitraria de «incapacidad moral permanente» (y, en especial, del sintagma «moral») como aquella persona que no posee los valores morales requeridos para poder gobernar (¿?), pese a existir otro artículo de la Constitución que circunscribe la responsabilidad constitucional del presidente a supuestos tasados (art. 117)[2] que no se han verificado, ha originado una indebida vacancia presidencial –que el Tribunal Constitucional bien pudo detener en su momento con la concesión de la medida cautelar–, y sobre todo, una concentración peligrosísima del poder. Nos encontramos, pues, ante una flagrante inactuación de la Constitución, como diría Calamandrei.

Todavía no sabemos qué candidatos se presentarán para el futuro congreso pero ya sabemos por qué partidos no votar en las próximas elecciones. Responsabilicémonos por nuestro voto antes para no lamentarnos después.

Referencias bibliográficas:

CALAMANDREI, Piero, 2013: La constitución inactuada. Trad. Perfecto Andrés Ibañez. Madrid: Tecnos.


[1] (Calamandrei, 2013, p. 25).

[2] Art. 117.- Responsabilidad Constitucional del Presidente El Presidente de la República sólo puede ser acusado, durante su período, por traición a la patria; por impedir las elecciones presidenciales, parlamentarias, regionales o municipales; por disolver el Congreso, salvo en los casos previstos en el artículo 134 de la Constitución, y por impedir su reunión o funcionamiento, o los del Jurado Nacional de Elecciones y otros organismos del sistema electoral.

Hagámonos cargo…

Fuente: Wikipedia.org

Hagámonos cargo de nuestros votos. No nos quejemos. Nosotros los elegimos, y los pusimos en el poder. Elegimos a este congreso que ha estado aprobando leyes, declaradas después inconstitucionales por el Tribunal Constitucional. Este congreso (populista) que ha estado legislando en función de futuros votos. Hagámonos cargo. No nos quejemos. Somos responsables también.

El rostro de un libertador

La necesidad de darle un rostro a quien solo hemos escuchado por referencias de terceros hace que fantaseemos sobre cómo pudo haber sido en vida, quizá movidos por el instintivo miedo al vacío. Por suerte, una de las imágenes que se han conservado hasta ahora es la de don José de San Martín. En ella sobresale la cabellera completamente pelicana, su marcada delgadez y una levita oscura y gruesa. Aún mantiene la severidad intacta a sus setenta años. La luz natural le llega desde el lado izquierdo e ilumina esta parte del cuerpo mientras aguarda acodado en lo que sería una silla. Y si somos observadores podremos advertir incluso una huella dactilar en el extremo inferior derecho del daguerrotipo.

Hoy se cumplen doscientos años del desembarco de San Martín en Paracas, del decisivo paso que posteriormente significó la independencia del virreinato del Perú. En una hipotética evaluación sobre estos casi doscientos años de vida republicana, ¿obtendremos una nota aprobatoria?

Fuente: clarin.com

La muerte térmica

Acabo de ver un video acerca de lo que sería el fin del universo, la muerte térmica, agujeros negros por doquier, el día en que se agoten todas las fuentes de energía. Y yo, hace unos minutos, leía sobre la importancia de la eliminación del doble grado de jurisdicción. Se me quitaron las ganas en un tris. ¡Qué irrelevante que es la vida!