El dolor de Circe

Odiseo y Circe, autor anónimo. Fuente: sammlung-reuschel.de

En el poemario Meadowlands Louise Glück le dedica tres poemas a la diosa Circe.

Por intermedio de la voz de la autora, Circe se dirige a Odiseo, sabiéndose derrotada y con toda la rabia encima, luego de que este se decidiera por volver a Ítaca.

«EL TORMENTO DE CIRCE

Lamento de verdad

los años que me pasé amándote

tanto presente como ausente, lamento

la ley, la vocación

que me impedía retenerte, el mar

que es una lámina de vidrio, la belleza

blanqueada por el sol de las naves griegas: cómo

voy a tener poder si

no tuve deseo alguno

de transformarte: puesto que

amaste mi cuerpo,

puesto que encontraste allí

la pasión que estimábamos

más que cualquier otro don, en ese instante

más que el honor y la esperanza, más

que la lealtad, en nombre de ese vínculo

te prohíbo

que sientas por tu esposa

algo que te permita

descansar a su lado, te prohíbo

que vuelvas a dormir

si no puedo tenerte.»[1]

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La Odisea, de Christopher Nolan

Ayer salí del cine conmocionado. La Odisea es un viaje. Es historia del cine. Me impactaron las escenas de Polifemo, Circe, las sirenas, el regreso de Odiseo, Argos. Christoher Nolan nunca decepciona.  

No sabría en qué puesto colocar a La Odisea dentro de las películas de Nolan, pero con seguridad entra en mi top 3 (hasta antes de La Odisea eran El origen, Interestelar y El prestigio, no necesariamente en ese orden).

Hang Kang, premio Nobel de Literatura 2024

La coreana Han Kang acaba de ganar el premio Nobel de Literatura. Y pensar que hace menos de cuatro horas recién terminé La clase de griego. La compré hace exactamente una semana por las buenas críticas que había leído en las redes sociales. De todos modos, considero que no es un libro apto para todo público. Quien guste de la filosofía clásica y las dudas existenciales de la vida sí que gozará.

¡Adiós, Metro de la UNI!

El día de ayer, 24 de agosto, vine a despedirme del Metro de la UNI. Cada vez que iba a la universidad o al trabajo (o cuando emprendía el camino de retorno), este formaba parte del paisaje urbano –un personaje más– que acompañaba la ruta de los buses que recorrían la avenida Tupac Amaru (o Gerardo Unger) y/o sus auxiliares. Hace muchos veranos –me da escalofríos la sola idea de pensarlo–, los transeúntes solían bailar fuera de sus instalaciones, aprovechando las clases de baile gratuitas para ponerse en forma; otros distraían la mirada en su pequeña granja, sobre todo los más pequeños. Algunas veces fui al Cinestar con mi enamorada de entonces, aunque no podría precisar bien qué películas vi. Supongo que tanto Megaplaza como el Plaza Norte, sus rivales más cercanos, lentamente desplazaron en atracción al Metro de la UNI. Con el tiempo se abren nuevas tiendas y otras se cierran. Es la ley de la vida.

En uno de los avisos de cierre del centro comercial (que funcionará hasta este 27 de agosto), alguien escribió la siguiente frase: «Vivirás siempre en mis recuerdos Metro. Gracias por darme una buena infancia». También lo siento así. Apenas sustituiría la palabra «infancia» por «adolescencia».

Ese señor llamado Truman Capote…

Acabo de enterarme de que falleció mi profesora Violeta, quien me dio a conocer por primera vez a ese señor llamado Truman Capote, cuando yo tenía apenas 18 años. Y aunque en su momento no terminé de leer A sangre fría, tenerlo conmigo hizo que lo acabara al poco tiempo (lo compré la primera vez que fui a Amazonas, junto con mi papá), en aquellos días en que consideraba a la literatura como una actividad de tercer orden.

Este es el libro que conservo con mucho cariño. El recuerdo de ambos (el de la profesora y mi papá) está impregnado en sus páginas.

[Diario] La serenidad de Kafka

Fuente: telam.com.ar

El 23 de febrero de 2022, Rusia le declaró la guerra a Ucrania empleando para ello un eufemismo, la de una «operación militar especial». En las horas que siguieron me mantuve al tanto de las noticias y del Twitter, sin interrupción, bastante nervioso y desconsolado.

En una entrada del diario de Franz Kafka, correspondiente al día 2 de agosto de 1914, este escribió: «Alemania declaró la guerra a Rusia. Por la tarde, natación».

Ya quisiera tener un poco de la serenidad de Kafka.

«No soy una muchacha que no sabe pelar habas»

Por David Ibarra

La mamita pela las habas mientras me conversa. No lo hace ni lento ni rápido. Compruebo que su memoria procedimental sigue intacta, a pesar del Alzhéimer. Alterno entre escucharla y hojear un libro, aunque no logro concentrarme en este último. Algunos minutos después me avisa que terminó. Mi desconfianza me gana. Quiero comprobar que todas las habas han sido peladas. Receloso, presiono las cáscaras con mis dedos. Trato de abarcar toda el área de cáscaras. Con disimulo. De pronto, la noto disgustada. Siente que he atacado su dignidad. «No soy una muchacha que no sabe pelar habas», me dice. Me rio, avergonzado. Así descubro que también conserva su severidad de antaño.

Q.E.P.D. Michele Taruffo

Justo ayer, muy de madrugada, leía con atención un ensayo que aparece en Páginas sobre justicia civil, ignorando por completo que su autor, quien dedicara gran parte de su lucidez al estudio de la ciencia procesal, partiría de este plano común pocas horas después. No pude evitar derramar algunas lágrimas.

Constantino Carvallo, en una entrada de su libro Diario educar, refleja con fidelidad la actitud que tienen los maestros hacia sus discentes: «No podemos educar sin tener fe en el futuro, sin creer que ese niño [y por extensión, el hombre] puede ser mejor. La apertura a la esperanza, es según un pensador “la enfermedad orgánica del profesor”»[1]. Ese es el derrotero que asume quien adopta la enseñanza como forma de vida.

En lo sucesivo, seguiremos leyéndolo y disfrutando de su agudeza e ingenio, profesor Michele Taruffo. Deja un inestimable legado.

Descanse en paz.

Sin duda, peor año que este no habrá en mucho tiempo.


[1] Carvallo, 2018, p. 35.

Referencias bibliográficas:

Carvallo, C. (2018). Diario educar. Lima: Debolsillo.

Hagámonos cargo…

Fuente: Wikipedia.org

Hagámonos cargo de nuestros votos. No nos quejemos. Nosotros los elegimos, y los pusimos en el poder. Elegimos a este congreso que ha estado aprobando leyes, declaradas después inconstitucionales por el Tribunal Constitucional. Este congreso (populista) que ha estado legislando en función de futuros votos. Hagámonos cargo. No nos quejemos. Somos responsables también.

La muerte térmica

Acabo de ver un video acerca de lo que sería el fin del universo, la muerte térmica, agujeros negros por doquier, el día en que se agoten todas las fuentes de energía. Y yo, hace unos minutos, leía sobre la importancia de la eliminación del doble grado de jurisdicción. Se me quitaron las ganas en un tris. ¡Qué irrelevante que es la vida!