[Relato] Contra III (SNES)

Imagen que incorpora el casete Contra III (SNES)

Como regalo de Navidad, recibí de parte de mi hermano esta maravillosa réplica de la imagen incorporada al casete Contra III (SNES), juego desarrollado por la legendaria Konami en 1992.

Mi hermano siempre fue mi pareja de juego cuando alquilábamos la consola Super Nintendo (en otra oportunidad ya comenté que mi mamá vendió nuestro Super Nintendo para que no siguiéramos discutiendo sobre a quien le tocaba jugar primero).

Así lucía Contra III. En su sencillez radica su valor.

Nunca llegamos a pasar todos los niveles de Contra III (como la gran mayoría de juegos). Nuestra propina de entonces (1 nuevo sol) no nos alcanzaba para terminarlos. Pero no nos importaba. El optimismo era inmenso y para la siguiente ocasión lo haríamos mucho mejor.

Recuerdo que el nivel máximo al que llegamos fue el Stage 5. Solo ocurrió una vez. Fue con el truco de las 30 vidas (normalmente eran 7), truco que el dueño del establecimiento conocía y que jamás revelaba. Como si fuese el secreto industrial mejor guardado, este colocaba el mando debajo de su polo (para que nadie lo descubra) y, acto seguido, ejecutaba las combinaciones. Desde que el tiempo es tiempo, el conocimiento es poder.

Este obsequio es solo para conocedores. ¡Gracias, hermano!

[Dibujo] Super Mario World (SNES)

Super Mario World (SNES). Autor: David Ibarra Delgado

Quienes jugaron el mítico Super Mario World (SNES) en la mitad de la década del noventa del siglo pasado, recordarán que no era posible hacer entrar a Yoshi a los distintos castillos de los enemigos. Este se quedaba en la puerta y el personaje proseguía su camino.

Bueno, en este dibujo he logrado hacer posible lo imposible: hacer entrar a Yoshi y Mario (con capa incluida).

[Relato] Recuerdos que aprietan el corazón: El Super Nintendo

Por David Ibarra

Cuando tenía entre 5 y 6 años –allá por el lejano 1995– mi papá nos regaló un Super Nintendo (SNES), un aparatito rectangular de color gris, acompañado de un único cassette: Super Mario World. Y fue suficiente. No precisamos de más títulos. Mi hermano elegía al personaje Mario, el más bajo; y yo a Luigi, el más alto (sin saber que con el tiempo nuestra estatura no se correspondería con la de los personajes).

Fuente: Starland.com

En ese tiempo teníamos un pesadísimo televisor Sony Trinitron KV-1913, de 29 pulgadas. No tenía control remoto, así que había que tener cuidado de no encenderlo con los dedos mojados. Los botones de los canales –alrededor de catorce– se ubicaban al lado derecho, en una hilera dispuesta verticalmente. Pero era un elefante blanco. Los cerros aledaños a la zona no le permitían captar una buena señal, y las antenas en forma de «orejas de conejo» no le producían una mejora sustantiva.

Sin saberlo, hicimos de médicos. Las antenas eran como un estetoscopio, y nuestro paciente, el televisor. La imagen nos devolvía con fidelidad el estado de su respiración. En última instancia, cogíamos el cable pelado de la antena y hacíamos contacto con un área de la parte trasera del televisor que mejoraba la calidad de la imagen. El procedimiento podía demorar varios minutos, lo cual ponía a prueba nuestra paciencia de niños (un movimiento en falso de tan solo un milímetro podía estropear todos los progresos conseguidos hasta el momento). Los únicos canales que con decencia captaba el armatoste eran Pantel –ahora Panamericana– y América. Y si se alineaban los astros, lo que no ocurría casi nunca, también Frecuencia Latina –ahora Latina–.

En estas sombrías circunstancias llegó la consola de Nintendo a nuestro hogar.

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