Último día de clases

El día de ayer fue un día muy especial y emotivo, pues culminaron las clases del curso Instituciones Procesales en las tres secciones que tengo a mi cargo en la Universidad de San Martín de Porres. Los días pasaron muy rápido y fue imposible tomarles cariño. Espero haber hecho nacer en mis estudiantes su interés por el derecho procesal.

En mi alocución final como cierre de curso –donde estuve a punto de quebrarme– les hablé sobre Umberto Eco, el rol del profesor en esta era de exceso de la información, y la importancia de las lecturas de calidad. Espero que en las clases hayan aprendido tanto como yo de ellos.

En una de las secciones tuvieron el bonito gesto de realizar un breve compartir y dedicarme unas sentidas palabras de despedida. A cada uno de ellos y ellas mi agradecimiento sincero.

También quisiera agradecer a mis delegados y delegadas en todas las secciones: Alondra, Briguith, Renato, Abel y Viktor. Sin su valioso apoyo, el curso no hubiera tenido el resultado que tuvo. En mí ahora tienen a un amigo. Y, desde luego, agradezco profundamente a quienes me dieron la oportunidad de dictar en esta casa de estudios. Fue una experiencia que espero repetir en el futuro.

«Una flecha lanzada al cielo»

En Cuatro retratos incompletos, Antonio Moreno –en un español impecable– realiza bocetos a partir de sus abuelas y abuelos. Con nostalgia, en algunos casos, o con indiferencia, en otros, Moreno nos los trae al presente. La referencia a la «caja de zapatos» (la explicación de por qué guardamos las fotos antiguas en este depósito al uso) me conmovió sobremanera. Y termina de coronar el libro las fotos que se incluyen como anexo, que permiten poner un rostro a estos personajes.

Me quedó con el último párrafo que cierra el libro, bello por donde se lo mire, donde resalta que nuestros apellidos no nos definen ni encorsetan nuestras infinitas posibilidades: «Antonio Moreno fue mi padre. Me gusta que ese nombre y apellido, tan comunes, sean los que designan a tantos hombres, incluido el anfitrión de don Quijote en Barcelona. En realidad, cada mujer, cada hombre, cada uno, es alguien sin nombre. Una flecha lanzada al cielo» (Moreno, 2023, p. 121).

Referencias:

Moreno, A. (2023). Cuatro retratos incompletos. NewCastle Ediciones.

La literatura como la fuente de todos los males

Sarah, la alter ego de Carmen Ollé, se resigna a no poder vivir de la literatura. Simplemente no es posible. Sus dedos se llenan de hongos por el uso de guantes cuando trabaja limpiando casas en Alemania, detesta ser profesora, no logra escribir desde hace años, su relación amorosa tambalea.

La literatura como la fuente de todos los males.