El día de ayer fue un día muy especial y emotivo, pues culminaron las clases del curso Instituciones Procesales en las tres secciones que tengo a mi cargo en la Universidad de San Martín de Porres. Los días pasaron muy rápido y fue imposible tomarles cariño. Espero haber hecho nacer en mis estudiantes su interés por el derecho procesal.
En mi alocución final como cierre de curso –donde estuve a punto de quebrarme– les hablé sobre Umberto Eco, el rol del profesor en esta era de exceso de la información, y la importancia de las lecturas de calidad. Espero que en las clases hayan aprendido tanto como yo de ellos.
En una de las secciones tuvieron el bonito gesto de realizar un breve compartir y dedicarme unas sentidas palabras de despedida. A cada uno de ellos y ellas mi agradecimiento sincero.
También quisiera agradecer a mis delegados y delegadas en todas las secciones: Alondra, Briguith, Renato, Abel y Viktor. Sin su valioso apoyo, el curso no hubiera tenido el resultado que tuvo. En mí ahora tienen a un amigo. Y, desde luego, agradezco profundamente a quienes me dieron la oportunidad de dictar en esta casa de estudios. Fue una experiencia que espero repetir en el futuro.


