La literatura como la fuente de todos los males

Sarah, la alter ego de Carmen Ollé, se resigna a no poder vivir de la literatura. Simplemente no es posible. Sus dedos se llenan de hongos por el uso de guantes cuando trabaja limpiando casas en Alemania, detesta ser profesora, no logra escribir desde hace años, su relación amorosa tambalea.

La literatura como la fuente de todos los males.

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